Chile y los transgénicos

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Ayer Chile amanecía con una buena nueva entre comillas, la «ley de obtentores vegetales» o bien sencillamente «ley Monsanto» como se la conocía popularmente, exactamente la misma aclaremos jamás llego a ser ley, ahora que desde el instante en que Bachelet (si Bachelet) la impulsase en el año 2009 se encontraba en discusión, exactamente la misma más allá de que no posee de manera directa que ver con los transgénicos, (los que hace unos años que se cultivan en Chile y los ingerimos todos los días y además no son etiquetados, con lo que no poseemos derecho a no comerlos) dejaba un control de una parte de las compañías, abría la puerta a patentar semillas nativas, demandar labradores etc, como ahora es común en otras unas partes del norte.

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El emprendimiento de ley fue retirado, de todas formas los transgénicos prosiguen en Chile, con sus inconvenientes y la ley sera posiblemente reformulada, ojalá no sea sencillamente una operación maquillaje, para meternos exactamente el mismo perro con otro collar.

Prácticamente todo el maíz en Chile esta contaminado por el maíz NK603 y MON803, si el choclo de la humitas y los pasteles de choclo, seguramente sea transgénico, numerosos exportadores tuvieron inconvenientes con sus exportaciones a Europa gracias a contaminaciones por estas variedades de maíz de Monsanto resistentes al herbicida RoundUp entre los superiores tóxicos utilizados por esta industria. [1]

Y no solo el Maíz, además algodón, soja y varios otros cultivos son transgénicos en Chile, llevando a más grande empleo de Tóxicos, humillación de pisos y perdidas de Biodiversidad.

Buena esta ley siempre es una carta de cambio de los EEUU en sus tratados, lo que hace es que la semilla ha de ser siempre certificada por una compañía que afirme que está permitida, con lo que la multitud pierde la potestad de almacenar semillas para cultivar al próximo año, los procesos de certificación son muy costosos por que los labradores no tienen la posibilidad de garantizar sus semillas y se ven forzados a vender todo y regresar a adquirir la semilla por año siguiente, forzando al campesino a endeudarse con bancos, que les impresionante hasta el como cultivar, que semillas y con que cocktail de agrotóxicos, todos están en la cadena aprovechándose del negocio que significa el soporte de todos.

El futuro, de aquí de ahora en adelante debemos salvar semillas, pelear por que ni esta ni otra ley semejante se apruebe en ninguna lugar de este mundo, debemos dejar de adquirir en el autoservicio, respaldar a los pequeños productores, intentar generar parte de lo que consumimos aunque no sea bastante puede mudar bastante las cosas.

Conclusión: Ni Chile ni nadie esta libre de los trangénicos las compañías tras estos manejan bastante dinero y varios políticos de todos y cada uno de los colores, la riña como siempre la tienen que realizar los ciudadanos de caminando.

Debemos impulsar leyes que prohíban estos transgénicos, que amparen a los campesinos y que asistan al que genera agroecológicamente y no al que utiliza venenos para la tierra y la vida.

Referencias:

[1] Inconvenientes con las exportaciones

Artículo escrito por Raúl Mannise para ecocosas.com

 

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