Cómo podar kiwis

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El kiwi es quizá entre los frutales que más trabajos de poda necesita, ya que es una planta de enorme vigor, que genera varios brotes de importante tamaño de año en año, y cuya fructificación tiene sitio solo en varias ramas específicas que hay que beneficiar.

Grosso modo se distinguen tres géneros de poda en el kiwi: la de capacitación en el momento en que la planta es joven, la de producción o bien fructificación a lo largo de toda su historia productiva y una tercera poda de control, popular como poda en verde. Además vamos a hablar de la poda de los pies masculinos, aunque además puede hacerse de esta manera que en las hembras.

 

Poda de capacitación

Como su nombre sugiere, es la poda que se ejecuta los primeros años de vida de la planta, y tiene como propósito asesorar la manera y la composición que va a tener el frutal una vez sea adulto.

Lo más recurrente es conformar los kiwis con dos brazos o bien ramas primordiales opuestas, que medran sobre la composición de alambre, pérgola o bien lo que se haya instalado para entutorarlos.

Observemos cómo llevarlo a cabo.

Primer despunte. Tras plantar el frutal, se corta el tallo primordial por dónde este tenga un diámetro de cuando menos 1 cm. Esto estimula el rebrote de un tallo de enorme desarrollo que indudablemente ahora alcance la altura del alambre. Si el brote surgido no llega a lograr el centímetro de diámetro, debe despuntarse otra vez hasta el momento en que lo tenga.

Segundo despunte. Se corta otra vez el brote a la altura del alambre o bien pérgola, en tantas ocasiones como sea primordial hasta el momento en que se formen dos brotes robustos que se guiarán en sentidos opuestos. En la situación de las plantas que están en el final de la composición, va a haber que dejarles solo un brazo, ahora que hacia entre los lados no va a existir sustento.

Pinzado de los brazos. Se ejecuta exactamente la misma operación de despunte sobre ambas ramas primordiales (por dónde tengan 1 cm de diámetro), de manera que se vayan escogiendo y volviendo a pinzar los brotes surgidos de estas, hasta conseguir que los dos brazos tengan el film esperado.

En esta etapa hay que evadir:

☛ Que los brotes se enrollen en el alambre o bien la composición que se haya preparado.

☛ Que los brazos primordiales de las plantas vecinas se crucen (tienen que alcanzar hasta hallarse mas no más)

☛ Que medren brotes bajo la bifurcación en «Y», eliminándolos cualquier ocasión en el momento en que sean detectados.

Una vez conseguida esta composición en «Y» con la longitud deseada, acaba la poda de capacitación, que se ejecuta siempre en invierno, en el momento en que el kiwi no posee actividad vegetativa.

Poda de fructificación

Terminada la poda de capacitación ―o bien en la última etapa de esta― hay que empezar a planificar la producción de fruta, favoreciendo en la planta aquellas construcciones que dejarán una más grande cantidad y calidad de los kiwis.

Aunque para una explotación con objetivos comerciales, esta poda puede ser muy complicada, en este artículo vamos a tratar de comunicarlo de manera que resulte simple de comprender y de utilizar.

Esta poda radica en elegir y proteger las ramas robustas ―crecidas el año previo― con entrenudos cortos, que las distancias entre las yemas sucesivas no son muy enormes, como sí sucede en los chupones nacidos de las ramas primordiales. Por su parte, tienen que tener una buena proporción de yemas y estas ser de buen tamaño. Comúnmente estas ramas acostumbran hallarse insertadas en otras ramas que ahora dieron fruto y jamás en los brazos primordiales.

Las ramas enclenques (delgadas) y las que ahora dieron fruto se suprimen, ya que las primeras no son correctas para la producción de fruta, y las segundas no volverán a fructificar. Estas últimas se tienen que recortar dejando unos cuantos yemas en la base a fin de que broten brotes que indudablemente se transformen en ramas de entrenudos cortos, las que atrae guardar. Además se podan los chupones que nacen en los brazos primordiales, lo que favorecerá la brotación robusta en las yemas dejadas en las ramas que ahora dieron fruto. Estos brotes van a ser los que se seleccionarán por año siguiente para la producción.

Una vez efectuada esta selección de las ramas que van a dar fruto, hay que amarrarlas de manera que queden paralelas entre (separadas un palmo o bien más) y perpendiculares a la dirección de los brazos primordiales de la planta. Además se tienen que despuntar sobre la yema 15 (dejando unas 15 yemas en todos y cada rama)

De la misma manera que la previo, la poda de producción se ejecuta de forma exclusiva en invierno (a principios de esta estación), antes que la savia empiece a circular, evadiendo de esta forma el goteo de esta en los cortes.

Poda en verde

Esta clase de poda tiene como propósito vigilar la vegetación del kiwi, y por consiguiente debe hacer en el momento en que la planta ahora ha brotado, a fines de primavera o bien en verano.

Lo primero y más visible ―ahora que es común en prácticamente todos los frutales― es remover los chupones que nacen en las ramas primordiales y en ocasiones en el leño del kiwi. Resulta conveniente dejar un tocón con dos yemas a fin de que de broten ramas atrayentes para la fructificación. Estos chupones se marchan descartando mientras se muestran, desde la primera hasta el verano, de manera que no impidan la iluminación de las ramas con frutos.

Cuando son perceptibles los botones florales en primavera, se despunta cada rama provechosa de alguna de estas dos formas:

✧ Justo sobre la última flor, lo que va a impedir que la rama rebrote (ahora no posee más yemas), quedando su desarrollo frenado.

✧ Unas 4 hojas más arriba de la última flor, en tal caso se genera un rebrote que es requisito regresar a pinzar.

Poda de kiwi macho

De todos modos los pies masculinos se tienen la posibilidad de podar siguiendo exactamente los mismos consejos que hemos visto en la situacion de las hembras, más allá de que hay que tomar en cuenta que como no tienen frutos ―solo atrae su floración―, no tienen que entorpecer con la iluminación de la vegetación de las hembras.

Sabiendo esto, se tienen que podar intensamente cuando la floración terminó (en primavera), favoreciendo la capacitación de aquellas ramas que van a dar flor por año siguiente (como en la situación de las hembras)

Durante la primavera y del verano se marcha controlando el avance de la planta, podando chupones, pinzando brotes muy robustos y descartando aquellas ramas que den sombra a los frutos de las hembras.

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