Cómo se secan las habas

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Matas de haba con las primeras vainas.

Para secar las habas es imposible seguir de algún forma, ya que lo más posible es que no tengamos éxito o bien que pensemos que sí mas en el momento de la realidad sea un fracaso.

En este corto artículo vamos a tratar los puntos más destacables en el momento de secar las habas, desde el principio mismo del cultivo hasta el día de hoy de cosechar las plantas.

El desarrollo que debemos continuar para secar las habas es muy film ya que empieza prácticamente al unísono que el cultivo.

Y sucede que desde el comienzo, debemos escoger las plantas que vamos a dejar para secar.

Si no tenemos ganas llevar a cabo esta separación, tenemos la posibilidad de dejar sin agarrar las primeras vainas de todas y cada una de las plantas, mas no es lo mejor si deseamos que el cultivo genere vainas agradables a lo largo del más grande tiempo viable.

Elegir las matas. Antes de empezar a juntar vainas agradables para comer, escogemos varias plantas de haba —las que observemos más sanas o bien avanzadas— que van a ser las que vamos a dejar para secar.

Hay que tomar en cuenta que solo vamos a poder explotar para secar las primeras vainas de cada planta —el resto posiblemente no lleguen a madurar totalmente— de esta forma vamos a hacer nuestros cálculos sabiendo esto. De estas plantas tenemos la posibilidad de juntar las vainas más agradables —las de sobra arriba— mas las inferiores las vamos a dejar.

Asegurar de la lluvia. Cerca del final del cultivo, en el momento en que observemos que las vainas —de las plantas que dejamos para secar— tienen los granos bien formados, evitaremos que las plantas se mojen.

Si el tiempo es seco y soleado, tenemos la posibilidad de dejarlas en la tierra a fin de que se sequen de manera natural —lo mejor—. Por otro lado, si el tiempo es más húmedo y llovizna habitualmente, vamos a deber arrancar las matas y llevarlas a un espacio seco y ventilado, si posiblemente reciba la luz directa del sol.

Colgar las plantas atándolas con un hilo o bien cordel, o bien si se elige, ponerlas sobre un cartón o bien papel absorbente a fin de que acaben de secarse.

Es conveniente colgarlas ya que el aire circulará mejor cerca de las vainas y se secarán antes.

Comprobar el secado. Una vez observemos que las vainas adquirieron un color gris obscuro o bien negro y crujen —inclusive se abren o bien se rompen— al apretarlas con los dedos, ahora están secas.

Obtener los granos de las habas rompiendo las vainas con los dedos y ver si estos tienen un color cobrizo claro, señal de que están bien maduros y secos.

Además hay que ver una marca alargada, de color negro, en un del costado del grano.

Si observamos que el color aún no es el correcto, tenemos la posibilidad de dejar los granos sobre un papel, en un espacio seco y ventilado a fin de que acaben de secarse.

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