Cuándo se recogen las calabazas

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Las calabazas, del mismo modo que las sandías y los melones, no dan señales evidentes de que ahora están maduras. No cambian prácticamente de color y, para el ojo inexperto, puede ser difícil entender en el momento en que están listas para ser cosechadas.

Precisamente la planta de la calabaza ―y además el fruto― sí que padece determinados cambios apreciables en el momento en que consigue la madurez, de esta forma que iremos a estudiar a distinguirlos, mas antes vamos a hablar sobre el estado de madurez con relación a la conservación de la calabaza.

 

Inmadura

Acertadamente, del mismo modo que el calabacín, la calabaza se puede comer antes que concluya de madurar. Su gusto será menos profundo ―menos dulce― y su carne menos dura, del mismo modo que su piel.

En este estado su gusto será más semejante al del calabacín, de esta forma que puede usarse muy bien para llevar a cabo cremas y purés, ahora sea sola o bien combinada con otras hortalizas.

Para recogerla inmadura, solo hay que aguardar a que tenga el tamaño esperado y recortar el pedúnculo ―rabo― que la une al resto de la planta.

 

Madura

Si se quiere que las calabazas se contengan guardadas en buen estado a lo largo de varios meses, sin precisar congelarlas, tienen que recolectarse en el momento en que acaben de madurar completamente.

O sea tan sustancial porque solo en el momento en que la maduración se completa, la piel de la calabaza se regresa suficientemente dura para soportar hasta medio año sin pudrirse.

Mas vamos a lo sustancial, ¿cómo distinguir en el momento en que están listas para agarrar?

 

Aspecto de la planta

La manera más simple de cerciorarse de que las calabazas van a estar maduras, es aguardar a que la planta se seque completamente ―o bien cuando menos en parte.

Las hojas tornarán de colo amarillento y se posarán sobre el suelo, quedando las calabazas más a la visión y de un color más vivo.

Este cambio tiende a suceder en todo el otoño, aunque es dependiente de como sea el tiempo del sitio.

 

Pedúnculo del fruto

Si no se quiere aguardar a que toda la planta se seque, se puede comprobar cada fruto individualmente para poder ver cuales de están maduros.

La clave se encuentra en el aspecto del pedúnculo ―tallo o bien rabito― que une el fruto con la planta. Mientras que esté verde, esa calabaza aún no va a estar totalmente madura. En cambio, en el momento en que se seque el pedúnculo ―color pálido― el fruto va a estar maduro.

Es considerable guardar el pedúnculo unido al fruto en el momento en que se recoge la calabaza, ahora que se ha comprobado que las que preservan todo el rabo ―o bien la mayoría― se sostienen en superiores condiciones a lo largo de más tiempo.

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