Cuidados del ajo

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El ajo es una hortaliza que no demanda varios cuidados, o bien explicado de otra forma, no necesita cuidados destacables, como en la situacion del tomate.

Hablamos de una planta muy rústica, y que cambió muy poco en todo el tiempo, ahora que la reproducimos de manera asexual ―plantando los dientes―, con lo que no le ofrecemos la posibilidad a la variabilidad genética.

Esto permitió que el ajo conserve muchas peculiaridades propias de plantas silvestres, como la adaptación a varios géneros de suelo, necesidad de pocos nutrientes, resistencia a la sequía, plagas y patologías, etc.

Mencionado lo anterior, tampoco hablamos de plantar los ajos y dejarlos a su suerte, porque aunque indudablemente subsistan, mas la cosecha que se conseguirá no será de calidad. Por otro lado, ciertas condiciones del suelo puede terminar con los ajos de manera fulminante, mas todo lo mencionado lo observaremos ahora.

Los próximos puntos son clave en el cuidado de los ajos.

Drenaje

Se debe tener particular precaución a fin de que las raíces y la parte baja de las hojas del tallo no se hallen en un suelo encharcado, ahora que esta planta odia el exceso de humedad en el transcurso de un tiempo prolongado.

Si se cultiva en zonas lluviosas o bien en pisos con inclinación a retener mucha agua, es obligatoria la realización de caballones ―surcos superiores―, sobre los que se establecen los ajos, de manera que la base de las plantas y la mayoría de las raíces quede sobre el nivel del suelo, y por consiguiente no se encharque.

Plantar los ajos en caballones o bien surcos superiores les resulta muy bueno en tiempos lluviosos y pisos húmedos.

Y en lo que se refiere a los riegos, hay que tomar este enfoque destinado a evadir un suelo encharcado, sin embargo tienes más información sobre esto aquí:

Rivalidad

“En el cultivo del ajo es conveniente sostener el suelo desvisto en todo instante”

Este es quizá el segundo precaución más esencial que hay que procurar a los ajos, ahora que agradecen bastante que se les retire la vegetación que nace a su cerca de forma espontánea, y que resulta una dura rivalidad por los nutrientes y el agua.

Aparte de lo previo, el suelo cubierto de vegetación ―principalmente si esta llega hasta los ajos― frecuenta sostener la humedad alta cerca de la área, lo que puede beneficiar la aparición de pudriciones en la parte baja de las hojas y los bulbos.

Bajo nuestra vivencia, el ajo pertence a los pocos cultivos en los que es conveniente sostener el suelo desvisto en todo instante, principalmente en tiempos húmedos como el nuestro. Posiblemente en zonas más secas no sea tan sustancial, o bien inclusive le favorezca alguna cobertura.

En relación a la manera usada para sostener el suelo libre de vegetación, la más aconsejable es la escarda manual, con escardador, azadilla o bien utilidad equivalente. Aparte de sacar las “malas yerbas”, esta tarea sostendrá el suelo aireado y suelto, dos cosas que benefician bastante el avance del ajo.

 

Abonado

Aunque este aspecto no deberíamos mentarlo en un artículo sobre los cuidados del ajo, la verdad es que lo vamos a hacer para evadir que se logren cometer fallos debidos a la comparación con otros cultivos.

El ajo se lleva a cabo bien en pisos poco fértiles, en verdad los muy abonados no le son convenientes, fundamentalmente si se aportaron abonos orgánicos poco maduros y poco hace un tiempo.

Por esto, es muy aconsejable plantar el ajo en el final de los ciclos de rotaciones, o bien cuando menos tras cultivos que extraen varios nutrientes y antes de abonar otra vez. Si se hace de esta manera, habrán pasado varios meses ―y también numerosos años― desde la última vez que se aportó abono en la parcela.

Por último, indicar que en la mayor parte de los pisos, resulta muy bueno para el cultivo del ajo el aporte de cenizas de madera en pequeñas proporciones. Esta práctica además tiene opositores, los cuáles atribuyen a la ceniza más perjuicios que provecho, mas nuestra vivencia prueba lo opuesto.

Espolvoreamos ceniza sobre el lote en cuando menos un par de ocasiones: la primera en el momento en que nos encontramos plantando los ajos, y la segunda tras haber llevado a cabo una escarda. A veces la hemos añadido hasta en tres oportunidades sin ver efectos negativos, más allá de que hay que indicar que el suelo de nuestro huerto es ácido.

Aparte de haberlo corroborado con nuestra vivencia, nos encontramos seguros de que la ceniza de madera es ventajosa para los ajos, y para el huerto generalmente, porque es una substancia natural que se esparce sobre el lote en proporciones indispensables después de los incendios forestales, y cualquier persona que haya visitado una región quemada ―unos meses tras el incendio― va a haber podido ver con que vigor rebrota la vegetación.

Posiblemente los opositores de la ceniza tengan la posibilidad de haber usado cenizas tóxicas en alguna ocasión, o bien las adicionaran en una cantidad exagerada, o bien en un suelo que por sí era bastante alcalino…¡Pruébalo por ti mism@!

 

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