Cuidados del naranjo en maceta

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Los cítricos por norma general, y los naranjos particularmente, son frutales que acostumbran demandar varios cuidados, y más si se cultivan en maceta, por lo cual no tienes que perderte ninguno de los próximos, ya que son los más básicos y también indispensables.

 

Seguro del frío

Los naranjos son ahora por sí árboles muy sensibles a las bajas temperaturas, y más si están plantados en una maceta, ahora que las raíces deberán aguantar considerablemente más frío que si estuviesen bajo tierra.

Además las heladas ocasionan daños en las flores, frutos, hojas y ramas jóvenes, y si son fuertes o bien recurrentes, llegar a fulminar el naranjo.

Por todo ello es primordial poner a resguardo el naranjo en el momento en que van a llegar los fríos. Un invernadero, una galería o bien inclusive un ventanal bien soleado tienen la posibilidad de ser buenos sitios de invernada.

Si es imposible desplazar va a haber que taparlo con un plástico de invernadero o bien una manta antiheladas, dejando bastante espacio entre el material asegurador y las hojas del naranjo.

En en el caso de que no se logre tapar mas sí desplazar en el exterior, lo único que se puede llevar a cabo es ponerlo al pie de un muro o bien testera orientada hacia el sol y cuidada del viento. La pared calentada por el día le va a dar calor durante la noche, y en ocasiones eso solo ahora basta para evadir que se congele.

 

El riego es fundamental

Cuando se ha zanjado el tema del frío, que como afirmamos puede ser mortal para el naranjo, toca charlar del que quizás sea el segundo precaución más esencial, el riego.

Los naranjos en maceta tienen muy poco volumen de tierra ―por grande que sea el tiesto―, de esta forma que será poca la reserva de agua de que dispondrá.

Esto sumado a que la pérdida de humedad es considerablemente más veloz en una maceta expuesta al sol y al viento, nos ordena a estar muy atentos del riego.

Mas ojo, esto no significa que haya que poseer en todo momento la tierra empapada, sino equilibradamente húmeda mas realmente bien aireada. Esto en nuestro idioma sería: riegos cortos (poca agua) y recurrentes.

Ojo con el drenaje

Como terminamos de decir, si sigue la tierra de la maceta empapada, nos encontramos sentenciando el naranjo a muerte.

Hay que comprobar que la maceta tenga orificios y material de drenaje en el fondo, y si no lo tiene trasplantar el naranjo lo antes posible para ponérselo. Una cubierta de unos 2 cm de arcilla expandida o bien de grava es bastante.

¿Y qué decir del plato? Bastante precaución con dejar que continúe lleno de agua si la maceta no posee la cubierta de material de drenaje en el fondo o bien esta es delgadísima. Si el sustrato entra en contacto con el nivel de agua del plato la absorberá por capilaridad hasta empaparse completamente.

 

Riego elevado y lavado de nutrientes

Hay que evadir dar de solo una vez más proporción de agua de la que el sustrato del naranjo será con la capacidad de absorber. Si no pasamos va a salir agua bajo la maceta y…

– Ese agua contendrá importantes nutrientes que se tienen la posibilidad de perder si no se está recuperando.

– Acabará evaporándose y dejando un polvo blanquecino (nutrientes) si se queda en el plato.

– Salinización del sustrato si el agua no es de calidad.

Por todo ello hay que regar lo justo. Con la práctica se consigue cambiar la cantidad a fin de que ni una gota salga abajo, y especialmente si sigue siempre la humedad del sustrato aproximadamente recurrente.

 

Me olvidé de regar y el sustrato está seco

Frente todo tranquilidad. Si el naranjo prosigue vivo y no se ha marchitado aún se puede llevar a cabo algo.

Es considerable que si esto pasa ―sea con la planta que sea― no se intente regar por arriba igual que siempre, ahora que el sustrato agrietado dejará huír todo el agua de riego.

Lo que hay que llevar a cabo es poner agua en un cubo hasta media altura de la maceta, y después meter esta dentro unos minutos. Empezarán a salir burbujas de aire, señal de que el agua llena otra vez los poros del sustrato.

En el momento en que se vea que la humedad llega hasta la una parte de arriba del sustrato, ahora se puede sacar y dejar chorrear en otro cubo vacío ―para recobrar el agua― en el que se puso un plato boca abajo en el fondo.

Cuando haya escurrido todo el agua sobrante ahora se puede devolver a su ubicación.

Varios nutrientes habrán pasado del sustrato al agua que se empleó para rehidratarlo, de esta forma que en los días o bien semanas siguientes se marcha a usar este agua para regar el naranjo, devolviendo de este modo los nutrientes al sustrato.

 

Abonado recurrente

Los naranjos, como los otros cítricos, son plantas que consumen varios nutrientes, fundamentalmente desde el momento en que empiezan a manifestarse los primeros brotes y hasta la recolección o bien caída de los frutos.

De la misma manera que pasa con el agua, el naranjo en maceta agotará los nutrientes considerablemente más veloz que si estuviese plantado en el suelo.

Esto significa que el abonado deberá se más recurrente. Tanto como una vez por mes si se usan abonos sólidos, o bien en todos y cada riego si se emplean abonos líquidos muy diluidos. A más grande concentración va a haber que bajar la continuidad a una vez a la semana o bien cada 15 días.

El purín de ortiga diluido en proporción 1:10 es un increíble abono líquido para dar como riego, y diluido a 1:20 se puede usar como abono foliar. A mis naranjos les gusta mucho en las dos formas.

Los abonos orgánicos usados tienen que estar realmente bien descompuestos, y tanto estos como los fertilizantes granulados ―en su caso― aportarlos sobre el sustrato y taparlos con otra pequeña cubierta de este.

 

Precaución con las faltas

Los naranjos acostumbran sufrir con cierta frecuencia faltas de nutrientes, fundamentalmente de hierro.

Para impedir faltas es sustancial que el pH del sustrato se sostenga solo sutilmente ácido, ni básico ni bastante ácido, y además no dar de manera desequilibrada los nutrientes, entre otras cosas agregando solo fósforo, o bien solo potasio, etc.

Hay productos concretos en el mercado para corregir cada carencia, mas debo confesar que desde el momento en que utilizo estos abonos caseros no he vuelto a adquirirlos.

 

Trasplantes cada 2 ó 3 años

Por último, y más allá de que se podría charlar film y tendido sobre otros cuidados de los naranjos plantados en tiestos, mencionaremos el primordial trasplante.

Aunque menos, los naranjos en maceta además medran. Sus raíces van ocupando cada vez pero volumen de sustrato en busca del agua y los nutrientes que se ocultan en todos y cada rincón.

Tras un tiempo ahora no queda más espacio utilizable para el desarrollo de novedosas raíces y el naranjo puede resentirse. Ciertas de llegan a salir por los agujeros de la base de la maceta y muchas viran cerca del cepellón intentando encontrar la salida. Es instante del trasplante.

 

En naranjos injertados sobre patrones enanos ―de poco vigor― el trasplante puede hacerse cada 2 ó 3 años, en tanto que en otros de más grande desarrollo puede ser primordial un cambio anual para incrementar el tamaño de la maceta.

En las situaciones en los que el vigor del naranjo es alto ―patrón indebido para maceta―, la poda de la copa y de las raíces puede ser una manera de contener el desarrollo y evadir el trasplante a tiestos bastante enormes.

 

 

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