Esquejes de lavanda

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La lavanda es una planta arborescente que se puede reproducir con enorme simplicidad por medio de esquejes, más allá de que tienen que tenerse presente ciertas cosas para evadir fracasar.

 

Nuestra vivencia

Esquejes de lavanda recién plantados.

Hoy en día tenemos más de 10 matas de lavanda en nuestro huerto y jardín, y todas y cada una proceden de un primer esquejado que hacemos hace unos cuantos años.

Habíamos intentado la siembra desde semillas ―que adquirimos en un centro de jardinería― mas resultó ser un fracaso. No conseguimos ninguna planta con este procedimiento.

Poco después hemos visto una bella planta de lavanda en un espacio público, y pensamos rápidamente en tomar una pequeña rama para intentar el esquejado.

Cortamos un pequeño fragmento de una rama joven y, ahora en el hogar, lo plantamos en una maceta. Enraizó sin contrariedad y más veloz de lo que aguardábamos, de este modo que ahora teníamos nuestra primera planta de lavanda. Desde esta, conseguimos todas las otras y siempre usando la multiplicación vegetativa por medio de esqueje.

Hasta hoy ningún esqueje de lavanda ha fracasado, de este modo que iremos a contar aquí como lo hacemos, aunque hay otras formas ―y quizás ciertas sean superiores― mas esta trabaja realmente bien.

Esquejado con madera blanda

La lavanda es una planta leñosa, cuyas ramas se vuelven duras una vez maduran lo bastante. Los tallos duros acostumbran hallarse en la parte baja de la planta, en tanto que las partes más blandas ―y más jóvenes― se puede observar en los extremos de las ramas.

Los esquejes de madera semidura y dura además tienen la posibilidad de aplicarse en la situación de la lavanda, aunque pensamos que no es lo mejor, ya que necesita recortar ramas de más grande tamaño, y por consiguiente se restringe bastante el tamaño y la manera de la planta madre.

Sugerimos hacer esquejes de madera blanda porque enraízan con simplicidad y no necesitan recortar enormes unas partes de la planta.

 

Época para esquejar lavanda

Si el tiempo no es muy radical ―ahora sea por frío o bien por calor― se tienen la posibilidad de hacer esquejes de esta planta a lo largo de parte importante del año. En primavera, verano y otoño verificamos que es viable.

Lo mejor es efectuarlos en verano y en otoño, ya que en invierno las bajas temperaturas no benefician en lo más mínimo la emisión de raíces, y en primavera la planta está en desarrollo, siendo los tallos de madera blanda bastante jóvenes.

Por consiguiente, el verano y el otoño son buenas temporadas para cualquier género de esqueje, en tanto que en primavera es preferible intentar los de madera semidura y dura.

 

Desarrollo de esquejado

Consta cuando menos dos fases: el corte y preparación del material vegetal ―las ramas de la planta madre― y la plantación de estas.

 

Corte de los esquejes

Se escogen los extremos de los tallos que no han florecido ―se puede observar que tienen hojas mas no flores― y se cortan a unos 10 cm de la punta. Si se quiere, además se tienen la posibilidad de recortar en la región de unión entre la madera blanda y la madera semidura o bien dura, donde cambia de color la corteza de la rama.

Varias personas aseguran que en vez de recortar las ramas, es preferible desgajarlas por un nudo, de manera que preserven una parte de este. no lo sugerimos, ya que no es requisito y se impide generar daños en la corteza de las ramas de la planta madre.

 

Deshojado parcial

Una vez se tienen los esquejes, hay que sacar una parte de las hojas para achicar el consumo de agua de estos, principalmente si el esquejado se ejecuta en verano o bien principios de otoño.

Se marchan sacando las hojas de los dos tercios inferiores de la rama y se dejan las del tercio superior. Se arrancan sencillamente tirando de con los dedos.

 

Plantación de los esquejes

Esta etapa es la más esencial de todo el desarrollo, y de es dependiente el enraizamiento.

Puede hacerse en una maceta ―aconsejable― o bien de manera directa en la tierra del suelo. En maceta es más fácil vigilar el desarrollo y las condiciones de este, en tanto que en el suelo tiene la posibilidad de tener éxito en tiempos húmedos en los que existen pocos días secos y radiantes, y en pisos de muy excelente calidad ―ni muy areniscos ni muy arcillosos.

Si se hace en maceta, hay que escoger un sustrato lo más inerte viable y libre de patógenos, mas que sea con la capacidad de retener la humedad y aceptar el trueque de gases. Un sustrato rápido que retenga mucha agua, como entre otras cosas la fibra de coco.

Una vez llena la maceta con el sustrato, solo hay que ingresar los esquejes, realizando el hoyo con un palo o bien un lápiz. Si las macetas son pequeñas es preferible poner uno solo en todos y cada una. En cambio, si son superiores, se tienen la posibilidad de poner numerosos esquejes por maceta.

No es precisa la utilización de hormonas de enraizamiento a fin de que los esquejes de lavanda emitan raíces, aunque si se desean usar este es el instante de llevarlo a cabo.

Ahora, se aprieta un tanto el sustrato cerca de los esquejes y se otorga un riego rápido para asentar la tierra.

Y finalmente, se ubica la maceta en un espacio luminoso mas sin sol directo, caluroso y húmedo. Si no es húmedo se puede contemplar la maceta con una botella de plástico o bien ponerla en un invernadero. En casa además sirve, mas hay que llevar cuidado con la calefacción y el ámbito seco.

Si todo fué bien, pasados 1 ó 2 meses los esquejes habrían de estar enraizados, y ahora se observaría un tímido desarrollo en el ápice. Es conveniente dejarlos medrar en la maceta unos cuantos meses más y después ahora se tienen la posibilidad de trasplantar.

 

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