Laurel cuidados

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El laurel común es una planta muy apreciada ―y siempre lo fué―, tanto por su empleo como condimento en multitud de platos, como por su prominente valor ornamental, ahora que forma una espesa copa que genera sombra y una estética que puede ser muy divertido.

Es un arbusto muy moldeable, que se puede conformar tanto como árbol de un único tallo o bien de numerosos, mas además como un arbusto o bien como un seto muy tupido, que inclusive facilita la aplicación del arte topiario ―ofrecerle formas desarrolladas.

Otro considerable empleo que se le puede ofrecer al laurel en huertos y jardines, es el de barrera cortavientos, y además de ocultación, ahora que no pierde su espeso follaje en ningún instante, y mientras se poda, se marcha realizando más tupido.

Hablamos de una planta muy rústica que no acostumbra requerir enormes cuidados, mientras que se plante en un espacio que se adecue a sus requerimientos.

 

Requerimientos

Como ahora se ha dicho, no es una planta riguroso. Se ajusta muy bien a multitud de condiciones, más allá de que ciertas no las acepta, aunque son las menos.

 

Tiempo

Elige un tiempo despacio, sin enormes heladas ―ni nevadas.

El frío profundo puede ocasionarle daños, en tanto que la nieve ―al no perder las hojas― se amontona sobre la planta aplastándola con su peso y rompiendo ramas.

Se ajusta tanto a tiempos secos como húmedos. En los primeros medra mejor en zonas frescas de sombra, en tanto que en los segundos frecuenta asociarse con elevaciones del lote, atentos y muros ―zonas que no retengan mucha agua.

Puede medrar tanto en semisombra como a pleno sol. Determinados autores aseguran que elige la semisombra, aunque en las inmediaciones de nuestra finca siempre lo podemos encontrar a pleno sol.

Quizás esto se deba a que en tiempos poco radiantes ―con varios días anubarrados― prefiera disfrutar de una exposición más grande a la luz del sol ―ahora que es escasa―, en tanto que en tiempos muy radiantes requiera algo de sombra.

 

Suelo

Se ajusta a cualquier género de suelo ―siempre que no esté encharcado― mas los elige sueltos ―con buen drenaje y aireación― y con respecto al pH, se ve resultarle indiferente, más allá de que hay quien asegura que medra mejor en pisos sutilmente alcalinos.

 

Riego

No requiere prácticamente riego, salvo que se expanda en una maceta o bien en un espacio alto y seco, con suelo muy poco profundo.

Toda vez que el suelo sea con la capacidad de sostener algo de humedad, no será primordial regar.

En nuestra finca medra sobre un muro semienterrado que hace de divisoria y, más allá de que en verano el suelo se seca bastante en esa región, el laurel no exhibe signos de marchitez, resistiendo sin inconvenientes.

Es conveniente que sufra de sequía antes de de exceso de humedad, de este modo que precaución con regar bastante, fundamentalmente en pisos y sustratos que no desagotan bien el agua.

 

Abonado

Tampoco es una planta riguroso en relación a la fertilidad del suelo, mas sí que es atrayente dar algo de abono abundante en nitrógeno en los primeros años de vida, principalmente si se quiere que se expanda más veloz.

Se puede dar a comienzos de la primavera y a fines del verano cerca del pie algo de abono orgánico: compost, estiércol maduro, gallinaza, etc. mientras que el laurel no alcance el tamaño esperado.

Cuando sus raíces se hayan extendido lo bastante por el lote, no será primordial dar abono, ahora que comúnmente no se quiere que tenga bastante vigor, sino contengan su forma y tamaño con la menor intervención viable.

 

Poda

Acepta buen cualquier género de poda y en algún época del año ―excepto en el momento en que hay compromiso de heladas o bien calor elevado.

Hay que seleccionar ahora desde un comienzo qué forma se le dará a la planta: arbusto sin leño, árbol de leño bajo o bien prominente, de numerosos leños, seto, etc. Según la manera escogida, se seleccionarán esos tallos que resulten más atrayentes y se suprimirán el resto.

Para conformar una copa tupida, se tienen que liquidar habitualmente las puntas de las ramas. La planta responderá provocando bifurcaciones tras el corte, lo que provoca que se llenen de a poco los huecos despoblados.

En cambio, si se quiere que forme un seto, hay que plantar una fila de lauros a escasa distancia ―unos 50 cm― y dejar que medren libremente hasta la altura deseada. Entretanto, se tienen la posibilidad de podar los costados si ciertas ramas se sobrepasan hacia los lados. Acostumbran salir nuevos brotes del suelo que hay que recortar si exceden la línea del seto. Una vez tengan el tamaño correcto, con liquidar las puntas a un mismo nivel ―tanto por arriba como por los lados del seto― se irá realizando poco a poco más espeso y su apariencia va a mejorar con cada poda y rebrote.

En nuestro jardín ―que se encontraba descuidado― medraban de manera natural numerosos lauros jóvenes ―eran solamente varetas. Varios los suprimimos, mas otros que estaban bien ubicados los preservamos. Cortamos los brotes de raíz, y los que iban mostrándose en la parte baja del tallo, siempre que intentaban salir, de manera que quedara un solo leño primordial. Mientras la copa iba medrando, le dábamos una manera redondeada, cortando las puntas de las ramas que sobresalían del resto. En solo 3 años se había formado un bonito árbol de tallo prominente, con una espesa copa globosa que capta todas y cada una de las miradas.

PODA DEL LAUREL

Aquí tienes más info sobre la poda: cuándo y cómo ofrecerle distintas formas.

 

Plagas y patologías

Aunque diríase que es sensible al ataque de cochinillas y a la consiguiente aparición del hongo negrilla, es rarísimo que se dé salvo que haya en las cercanías una plaga de estos insectos.

Salvo situaciones inusuales, nos tenemos la posibilidad de olvidar de este aspecto, ahora que es rarísimo que tenga inconvenientes. Es una planta muy fuerte.

En nuestra región ―costa atlántica de Galicia― el tiempo es muy muy húmedo y las temperaturas suaves todo el año. Un ámbito perfecto para la proliferación de hongos y otras patologías. Por otro lado, tanto los lauros que medran de manera espontánea en el campo, como los que poseemos en nuestra finca, no semejan padecer ningún ataque apreciable. Siempre se ven igualmente sanos y robustos.

ESQUEJES DE LAUREL

De este modo de fácil es multiplicar el laurel por esquejes y hacerte con tus propias plantas.

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